Ejercito Nacional de Colombia

Hoy se cuenta con 3.900 mujeres al servicio del Ejército

Bogotá., El crecimiento del número de mujeres que integran las filas del Ejército Colombiano ha ido en aumento. Si bien hace 25 años para la Fuerza solo se ubicaban en áreas de salud y derecho, ahora su campo de acción es mucho más amplio.
Mientras que en el año 1982 la cifra no superaba las dos decenas de mujeres en el Ejército actualmente son 3.900 quienes se encuentran apoyando el desarrollo de las operaciones militares en diferentes campos de acción. De ellas, 283 son oficiales, 852 suboficiales, ambos grupos bajo el arma Logística y Administrativa y 2.765 como civiles.

Las uniformadas comienzan su ascendente carrera militar en las diferentes Escuelas de Formación del Ejército Nacional, donde reciben la instrucción y entrenamiento que les permiten llevar una vida con rigor, exigencia y una marcada disciplina, que entrelazan con su carrera liberal.

En los últimos años la variedad de carreras profesionales y técnicas se ha ampliado de manera significativa lo que ha permitido el incremento de mujeres oficiales y suboficiales en la Fuerza en carreras como Derecho, Sicología, Ingenieria, Contaduria, Economía y Administracion de Empresas.

Paralelo a la actividad que desarrollan profesionalmente, y para la cual fueron incorporadas, la Fuerza las ha capacitado en especialidades propias de la vida militar, como paracaidismo, intendencia, acción integral e inteligencia.

Ya son más de 300 las mujeres, oficiales y suboficiales, que han realizado cursos de combate, que han permitido fortalecer su capacidad profesional, su sentido de pertenencia, su amor por la Institución y el servicio al País.

Su desempeño no solo ha sido en las Unidades dentro del país. Gracias a sus capacidades y actitudes han sido, muchas de ellas, seleccionadas para representar al Ejército de Colombia en comisiones en el exterior especialmente en Estados Unidos y en la Península del Sinaí.

En el campo de las mujeres que no portan el uniforme la diferencia es muy poca. Ellas también cuentan con una altísima responsabilidad de desarrollar labores que contribuyan al cumplimiento de la misión del Ejército y permanecen y laboran en cualquier Unidad Militar que sea requerida.

Estos son los perfiles de algunas mujeres que se han distinguido en su servicio al país.

Capitán MARTA ROCIO DAVID BASTIDAS:

Su hijo Santiago es quien la motiva a continuar en lo que considera su pasión ‘trabajar en el Ejército de Colombia’. A su esposo - un subteniente - lo asesinaron en una operación militar en el departamento de Arauca hace más de dos años.

De profesión Ingeniera Civil, con especialización en Gerencia de Obras, ingresó al Ejército el primero de septiembre de 1998, “porque esta misión de servirle al país, se lleva en la Sangre” anota la oficial. Hoy se desempeña como Jefe de Auditoría de Proyectos en la Dirección de Ingenieros Militares.

Ha participado en la construcción de instalaciones militares, alojamientos para las tropas y obras de apoyo a la población civil en Arauca y Cundinamarca. También en redes eléctricas, acueductos y alcantarillados.

Sargento Primero LUZ MARINA QUEVEDO MORENO

Desde el 7 de julio de 1994 esta bogotana pertenece al Ejército de Colombia. “La disciplina, entrega y el amor a la Patria fue lo que me motivó a incorporarme”, comenta.

Siendo el primer puesto de su promoción, se inició como auxiliar contable en la sección de Ejecución Presupuestal, de la Dirección de Personal. Actualmente es Abogada, con especialización en Derecho Administrativo. Luz Marina Quevedo, es la suboficial más antigua de las Fuerzas Militares. Ha sido condecorada en cinco oportunidades entre ellas con las medallas Córdoba en el grado de Compañero y Oficial, Nariño y Francisco de Paula Santander.

Sargento Viceprimero MARTHA LUCIA SUSANO ALVAREZ:

“Lo que me motivó a ser parte del Ejército fue pertenecer a la familia más numerosa del país; los principios y valores que caracterizan a todos los soldados y el sentirme útil a la sociedad” afirma Martha Lucía. Es técnico de helicópteros, artillero de helicópteros UH60L, controlador de tránsito aéreo en las especialidades de servicio de control de aeródromo, área-aproximación no radar, área-aproximación radar y supervisor de aeronavegación.

“Recuerdo que realicé prácticas como controlador aéreo en el Aeropuerto ‘Benito Salas’, de Neiva en el año 1997” cuando la torre del Batallón de Helicópteros con sede en Tolemaida no había sido habilitada.

Actualmente cumple comisiones en el campo aéreo de Larandia (Caquetá), Saravena (Arauca) y Tumaco (Nariño).

Dentro de sus actividades como supervisor estandarizador de los servicios de tránsito aéreo - primera mujer con esta especialidad - se desempeña como instructora en esta especialidad. Dentro de su amplia capacitación, en los 16 años de servicio al Ejército, fue enviada en comisión al Fuerte Rucker – Alabama en el año 1995.

Sargento Segundo LIZ AUYDREY MONTAÑEZ

Con 30 años de edad y oriunda de Pamplona (Norte de Santander), la Sargento Segundo Montañez es la única mujer con curso de paracaidismo militar en caída libre, ostentando el mayor número de saltos en esta modalidad, sumando un total de 60, uno de ellos nocturno.

Asimismo, es la primera mujer militar integrante del equipo de salto libre ‘Halcones Negros’, que ha representado a la Fuerza en competencias de carácter civil a nivel nacional. Además realizó el curso básico de mantenimiento aeronáutico.

Después de 10 años en la Institución afirma que lo que la motiva a continuar en el Ejército es la “proyección que en beneficio del país tiene la Fuerza, que está conformada por hombres honestos y capacitados para realizar cualquier labor que les impongan”.