Si bien los funcionarios de las Naciones Unidas han elogiado el progreso en la limpieza de estas armas en países como Camboya y Afganistán, mostraron su preocupación por la situación que se vive en Colombia, donde la extensión de terrenos sembrados con los explosivos continúan en aumento.
Jorge Alirio Paredes iba a recoger agua en un arroyo junto a otros dos soldados, en una zona montañosa del sur del país, cuando una mina le arrancó la pierna izquierda.
“Fue un acto de cobardía”, dice el soldado de 19 años, mientras patea una pelota de fútbol entre su única pierna y la muleta. “Lo hacen porque no quieren enfrentarnos”, agrega.
La técnica macabra de sembrar campos minados es una medida a la que han apelado los grupos guerrilleros desde que el presidente Álvaro Uribe asumió el gobierno, en el 2002, y reforzó la Fuerza Pública con armas y entrenamiento estadounidenses, obligando al repliegue de las Farc y del ELN.
Aunque los funcionarios de Naciones Unidas —que hoy conmemoran el Día Internacional del Reconocimiento del Peligro de las Minas— han elogiado el progreso en la limpieza de estos artefactos en países como Afganistán, también mostraron su preocupación por la situación que se vive en Colombia, donde parece agravarse.
El año pasado el país registró el mayor número de víctimas por minas antipersonas, con 1.103 muertos y mutilados, según cifras del Gobierno, sobrepasando a Camboya, que fue en el 2005 el país con el mayor número de bajas por minas.
El comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla de León, señala que la mayoría de las bajas militares son ocasionadas por las minas.
“El mayor temor para un militar es pisar una mina terrestre”, asegura el soldado Paredes, quien un año después de perder la pierna aún trata de recuperarse en el Hospital Militar de Bogotá.
Acuerdos. Colombia, signataria del Tratado Internacional de Prohibición de Minas, dejó de fabricar estos artefactos en 1997 y sus soldados continúan desactivando minas en bastas zonas rurales.
Los subversivos, sin embargo, están plantando minas cada vez más letales de modos más sutiles: junto a canales de desagüe, a un metro de altura en claros en la selva, colocando más explosivos y causando mayor daño que nunca, manifiesta los mandos militares y las ONG.
Las minas son el medio más efectivo que tienen las guerrillas para proteger sus refugios y defender sus lucrativos cultivos de narcóticos, dice Luz Piedad Herrera, directora del Observatorio de Minas Terrestres del Gobierno Nacional.
Los datos que maneja la Vicepresidencia señalan que en los cuatro últimos años las víctimas de las minas se han duplicado, como también el número de campos minados, que llegaron a nueve mil.
“Son el arma perfecta cuando enfrentas a un enemigo más fuerte y tratas de proteger tu territorio. Las minas antipersona le dificultan al Ejército retomar un territorio”, apunta el analista León Valencia.
La ayuda anual de Estados Unidos a Colombia equivale a unos US$700 millones, pero sólo ha incluido US$600.000 para los programas de desminado desde el 2005.
Marshall Louis, vocero de la Embajada estadounidense, dice que como la lucha continúa en torno de la mayoría de zonas minadas, “Estados Unidos debe proceder cautelosamente en la expansión de su ayuda contra las minas”.
Especialistas dicen que el costo del despeje de campos minados podría ascender a unos US$150 millones, por lo que el Ejército debe dar prioridad al despeje de zonas de alto riesgo en torno de municipios, veredas y fuentes de agua.
En el mundo. El número anual de víctimas por minas terrestres ha bajado en el mundo de 26.000, hace una década, a una cifra que oscila entre 15.000 y 20.000 actualmente, según la ONU.
En el 2005, más de 740 kilómetros cuadrados fueron desminados, la mayor zona despejada desde que las tareas modernas de desminado se iniciaron, a finales de los 80, según la Campaña Internacional para Prohibir Minas Terrestres.
Bosnia-Herzegovina, Camboya y Yemen representaron la mitad del área, mientras que en Afganistán se desminaron 140 kilómetros cuadrados, informó la campaña, que agregó que Guatemala y Surinam dijeron haber despejado todas las minas de su territorio.
En agudo contraste se encuentra Piedras, en el Tolima, un bastión tradicional del ELN, que fue pionero en el uso de minas terrestres en Colombia tras ser entrenados por veteranos de la guerra de Vietnam, dice Valencia, ex miembro de esa agrupación guerrillera.
Pero aunque el Gobierno colombiano sostiene conversaciones preliminares de paz con el ELN, ese grupo guerrillero sigue plantando minas “indiscriminadamente” y puede que no lleve la cuenta de dónde lo hace, señala la directora del Observatorio de Minas del Gobierno Nacional.
Esa situación preocupa a los pobladores de Piedras, donde la gente se dedica a la agricultura en medio de un laberinto de minas mortíferas.
Una líder de la comunidad, Edith Martínez, afirma que “si el ELN llevara adelante un plan de desminado, las Farc nunca permitirían que los soldados entrasen en esas zonas para remover las minas”.
Lista de cifras
- 1.110 colombianos fueron víctimas en el 2005 de las minas antipersona. El 67% de ellos eran militares.
- 288 personas murieron en Colombia durante el 2005 al accionar accidentalmente las minas antipersona.
- 78 países se encuentran aún contaminados con minas antipersona y las ayudas vienen disminuyendo.
- 16% aumentó el número de víctimas por minas en el 2005, haciendo la comparación con el 2004.
- 376 millones de dólares fueron los dineros donados en el 2005 para los programas de desminado en el mundo.
Tres datos claves
1. Desde 1997, cuando entró en vigencia la Convención de Ginebra, 200 millones de minas se han destruido en el mundo. Entre ellas, 160 millones inhabilitadas por países que no firmaron el tratado.
2. Colombia aportó durante el 2005 el 26% del total de las personas que murieron en el mundo luego de haber pisado las minas antipersona.
3. Según el Observatorio de Minas de la Vicepresidencia de la República, la sola rehabilitación de una víctima de estos artefactos explosivos le cuesta al país alrededor de $200 millones.
En sus propias palabras
"Es importante crear conciencia en la sociedad y en el empresariado privado colombiano de que una persona discapacitada puede llegar a ser tan productiva como cualquier otra. Si el Gobierno Nacional llega a un acuerdo de desminado con el ELN y llegan las Farc y plantan minas en las mismas zonas, todo sería una pérdida de tiempo". Francisco Santos, vicepresidente de Colombia.
Los derechos de las víctimas
De acuerdo con la legislación colombiana, las víctimas de las minas antipersona y de cualquier artefacto explosivo, al igual que sus familiares, pueden acceder a los siguientes derechos.
1. Recibir servicios, subsidios y ayudas humanitarias, sin necesidad de intermediarios.
2. A través del Fosyga, pueden obtener subsidios de transporte, atención en salud, asistencia médica, quirúrgica y hospitalaria en cualquier centro médico público o privado del país.
3. La atención en salud incluye hospitalización en salud, material médico, sustitución de huesos, transfusión de sangre, radiografías y rehabilitación física y psicológica.
4. Ayudas humanitarias gratuitas y directas a través de la Red de Solidaridad Social.
5. Atención por incapacidad permanente y asistencia humanitaria por muerte.
6. Asistencia educativa y créditos solidarios.
Diario El País