En ceremonia militar realizada en el monumento a los “Héroes Caídos en Acción”, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos y los altos mandos de la Fuerza Pública, celebraron el día de las reservas de primera clase de las fuerzas militares y del personal uniformado retirado de la policía nacional.
Durante la ceremonia fueron impuestas las medallas por Servicios Distinguidos al cuerpo logístico a miembros de la Fuerza Aérea, Armada Nacional y Policía Nacional.
Soldados del Ejército Nacional fueron condecorados por el señor Ministro de Defensa con el botón que los distingue como reservistas activos.
A los reservistas de primera clase que prestaron su servicio militar al Ejército Colombiano, se les resalta la gallardía y valentía, que ha contribuido con la defensa de la patria y sus instituciones.
Palabras del Señor Ministro de Defensa Nacional, Juan Manuel Santos, en el día del Reservista de Primera Clase.
¡Qué grato es volver a reunirme con los militares y policías en uso de buen retiro para conmemorar el Día de las Reservas de Primera Clase de las Fuerzas Militares y del Personal Uniformado Retirado de la Policía Nacional!
Más significativo todavía es que esta celebración se lleve a cabo en la Plaza de los Caídos, donde el espíritu se conmueve y emociona ante el recuerdo de aquellos valientes que entregaron su vida por Colombia.
Éste es el día y éste es el lugar para que las Fuerzas Armadas, -de las que ustedes son miembros orgullosos-, y el país entero rindan homenaje a los soldados, infantes de marina y policías, a los oficiales y suboficiales, que allanaron, con esfuerzo y sacrificios, el camino hacia los logros del presente.
Hoy recuerdo, al verlos a ustedes, señores reservistas, a ese gran genio y fundador de la ciencia moderna, Isaac Newton, quien escribió a un amigo esta frase inolvidable: “Si yo he visto más allá que otras personas, es porque estoy parado en hombros de gigantes”.
Esa es la realidad que hoy viven las Fuerzas Armadas de Colombia: Si hoy cosechamos triunfos que le devuelven la esperanza, la tranquilidad y la alegría al pueblo colombiano, no es sólo por propio mérito. Lo cierto es que estamos parados “sobre hombros de gigantes”.
Esos “gigantes” son ustedes, militares y policías que sirvieron bien a su Patria, que vivieron durísimas jornadas, tiempos de sacrificio, heridas físicas y anímicas, noches en vela, peligros sin nombre, todo para que la seguridad y la paz algún día se instauraran en cada rincón de nuestro territorio.
Hoy sus sucesores, muchos de aquellos jóvenes que ustedes mismos ayudaron a formar, que los contemplaban con admiración como el modelo a seguir en la vida militar y policial, han tomado la posta y han mantenido encendida la antorcha de la dignidad y el valor que ustedes les entregaron.
Nada se construye sobre cimientos débiles. Si la Política de Consolidación de la Seguridad Democrática que hoy estamos ejecutando ha producido resultados tan rotundos contra el terrorismo, el narcotráfico y el delito común, como los que todos conocemos, es porque ustedes plantaron bien y con firmeza las bases de la victoria.
No podemos extrañarnos de que al fin hayamos llegado hasta los miembros del secretariado de las FARC.
No podemos extrañarnos de que hayamos debilitado las estructuras terroristas ni de que cada día deserten 10 integrantes de estas organizaciones.
No podemos extrañarnos de que hayan caído todos los capos visibles del narcotráfico, ni de que los delitos que afectan la seguridad ciudadana disminuyan cada vez más.
No podemos extrañarnos de que las Fuerzas Militares y la Policía Nacional sean hoy las dos instituciones con mayor reconocimiento entre la población colombiana.
La explicación es muy sencilla, y es muy hermosa. Como dijo Newton, “¡estamos parados sobre hombros de gigantes!”.
Hoy nos reunimos en esta plaza conmemorativa para rendir homenaje a los colombianos que juraron un día servir a su Patria y hasta morir por ella, y que no han olvidado ese juramento que cumplirán hasta el fin de sus días.
La admiración de los colombianos rodea a los miembros de su Fuerza Pública, del pasado y del presente, y les agradece su aporte para alcanzar el horizonte de paz que ya comenzamos a vislumbrar.
Señores reservistas: Hoy pueden estar tranquilos porque los soldados de tierra mar y aire, y los policías de Colombia, están cumpliendo con la misión de preservar la pulcritud y el honor de la Fuerza Pública victoriosa y respetuosa de los derechos humanos que ustedes contribuyeron a forjar.
Estamos trabajando de sol a sol, con entrega y sacrificio, para que el pasado no pierda su gloria y para que el porvenir sea aquel por el que tanto luchamos.
Los colombianos les agradecemos porque escogieron el difícil camino de la entrega desinteresada por sus compatriotas, y porque seguimos aprendiendo de su experiencia y de su valor.
Es bueno saber, además, que muchos de ustedes siguen aportando al país desde diversos campos de acción.
Yo siento una gran tranquilidad al tener a oficiales y suboficiales en retiro a la cabeza de varias entidades del Grupo Social y Empresarial de la Defensa, o como parte de cuerpos asesores, ayudando a ejecutar la Política de Consolidación de la Seguridad Democrática, con el aporte de su experiencia y su entusiasmo.
Ni qué decir del valioso activo que significa la presencia del general Fernando Tapias Stahelin como Viceministro para el GSED.
¡Qué bueno tener con nosotros, liderando a este gran grupo empresarial, a quien lideró a las Fuerzas Militares en el comienzo del proceso de cambio que hoy rinde sus mejores frutos!
Si bien ustedes ya no portan el uniforme marcial, sabemos muy bien que en su corazón siempre ondea, luminoso y altivo, el tricolor de Colombia.
Hoy, cuando el horizonte se hace más claro y creemos ver la luz al final del túnel de la violencia, por el que hemos transitado por tantas décadas, no podemos olvidarnos de aquellos que perdieron su vida o su salud en el altar de la Patria.
Todas nuestras oraciones, toda nuestra gratitud, toda nuestra admiración, va hacia aquellos héroes que regaron con su sangre la tierra que hoy promete una cosecha de paz.
Mi felicitación muy efusiva para los oficiales, suboficiales, miembros del nivel ejecutivo de la Policía, soldados, infantes de marina y agentes, en uso de buen retiro, y las instituciones, que hoy han sido condecorados por sus méritos logísticos y administrativos, y a quienes han sido inscritos en el escalafón de reservistas de honor.
Ustedes son modelo de generaciones. Ganaron con sobrados méritos su derecho al buen retiro y siguen aportando al país con una generosidad que no nos cansamos de agradecer.
Queridos miembros de las Fuerzas Armadas de Colombia:
En este momento histórico, cuando comenzamos a voltear la página de violencia fratricida que nos impusieron unos cuantos intolerantes, es cuando más se requiere del concurso de todos.
No hay batalla más dura que la batalla final, ni enemigo más peligroso que el que presiente su inminente caída.
Contamos con ustedes, señores reservistas, para que, desde su campo de acción y de influencia, nos ayuden a terminar esta tarea que ustedes mismos comenzaron.
No descansaremos ni un solo segundo hasta que no alcancemos, entre todos, la paz y la felicidad completas para el pueblo colombiano.
Muchas gracias