Ejercito Nacional de Colombia

El superávit social de las operaciones militares

Los analistas en estrategia militar, los denominados violentólogos, los expertos en temas económicos o los colombianos del común, desconocen el significativo dividendo social que se desprende de las operaciones militares que ejecuta el Ejército Nacional de Colombia. He aquí una mirada que liga el desarrollo del país a la seguridad que brindan los soldados.
La Política de Defensa y Seguridad Democrática del gobierno nacional podría definirse como un Plan Marshall a la colombiana. A esa conclusión se llega luego de revisar el comportamiento favorable de los más importantes indicadores de la economía en el último año.

La reactivación de los sectores productivos del país está ligada al alto grado de correlación existente entre la seguridad nacional y el bienestar económico. Así lo ha entendido el Ejército Nacional, por lo que no resulta aventurado afirmar que la construcción de la justicia social en Colombia camina, en parte, de la mano de sus soldados.

Porque el dividendo de las operaciones militares no se puede medir solamente en términos de la baja, captura y entregas voluntarias de los miembros de las organizaciones terroristas. La labor de los casi 200 mil hombres y mujeres que hacen parte del estamento castrense va más allá de los éxitos en el campo de combate y se extiende en el espectro del progreso social y el desarrollo sostenible de la sociedad. Los indicadores mayores de la economía sustentan esta afirmación.

En su conjunto el crecimiento de la economía llegó en el 2004 a 4,12% y el Producto Interno Bruto (PIB) a 3,96%. Para el Departamento Nacional de Planeación este comportamiento se explica por los resultados obtenidos en los diferentes sectores: construcción (10,65%), comercio, restaurantes y hoteles (5,62%), industria manufacturera (4,77%), establecimientos financieros y seguros e inmuebles (4,33%).

En el último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), publicado a mediados de abril, se afirma que el PIB colombiano registrará un crecimiento de 4% este año, cifra que se mantendrá para el 2006. Según el organismo mundial el crecimiento económico colombiano estará jalonado en buena medida por el incremento en la inversión privada nacional y extranjera, pues el buen clima que existe en materia de seguridad hace atractivo al país para los inversionistas.

Este mayor crecimiento económico, soportado en las tareas de defensa y seguridad que adelanta el Ejército y sumado a las estrategias de generación de empleo, ha contribuido a la reducción de 3,5 puntos porcentuales de la tasa de desempleo nacional, al pasar de 15,6% en diciembre de 2002 a 12,1% en diciembre de 2004, la más baja en los últimos siete años.

Otra clara señal de la confianza en la economía y en las estrategias de seguridad del Gobierno para generar riqueza, reducir el desempleo y restablecer el bienestar de los hogares colombianos es el crecimiento, en el año 2004, de las exportaciones en 25,9% y en las importaciones en 20,6%. En el informe Colombia, un país positivo, el Ministerio de Relaciones Exteriores señaló, a mediados de marzo, que las exportaciones colombianas “jalonaron el crecimiento de la economía nacional, al aportar más del 20% del PIB”.

Otros frentes de combate

La reactivación de la economía colombiana es directamente proporcional a la inversión que el Estado hace en materia de seguridad. El primero de los muchos ejemplos que ilustran esta afirmación lo ofrece el turismo, sector que, por ejemplo, ha recibido beneficios directos de la puesta en marcha del Plan Meteoro.


Garantizar el desplazamiento seguro de viajeros y vehículos particulares, de carga y de pasajeros por 4.800 kilómetros de los 16.000 que componen la malla vial nacional, es la misión de las siete compañías motorizadas del Plan. Estos equipos especializados en reconocimiento y control de la seguridad vial, han hecho posible la realización de 346 caravanas turísticas y el establecimiento de 386 rutas seguras en los últimos dos años.

El impacto de los mejores niveles de seguridad en las carreteras se observa en la mayor movilización de personas hacia los destinos turísticos: en la Semana Santa de 2004, por ejemplo, se registraron dos millones y medio de vehículos que transportaron viajeros por las vías colombianas y, en la Navidad de ese mismo año, ocho millones. Lo anterior ha permitido que la tasa de ocupación hotelera haya mantenido una tendencia creciente llegando a 53% al finalizar 2004, frente al 50% del año anterior.

Este alentador panorama motivó la reciente firma de un acuerdo especial de cooperación que tiene como objeto fortalecer la promoción y el desarrollo del turismo internacional en el país. El acuerdo comprometerá a la Organización Mundial del Turismo (OMT), una agencia de las Naciones Unidas, y a los ministerios de Cultura y de Comercio, Industria y Turismo, junto con el Fondo de Promoción de Exportaciones (Proexport). Para ello, Francesco Franguialli, secretario general de la OMT, visitó en febrero de este año a Cartagena, uno de los balnearios más importantes de Colombia.

La incidencia de las operaciones del Plan Meteoro se refleja igualmente en la disminución de la piratería terrestre en más de 84% y del secuestro en 89%, luego de comparar los episodios registrados en el 2004 con los de 2002. Esta tendencia a la baja también se ve reflejada en el comportamiento de los actos de terrorismo, pues el año pasado se presentaron ocho episodios frente a los 266 ocurridos a diciembre de 2002.

Lo propio ocurre en el sector petrolero gracias a la activación de los 11 batallones del Plan Especial Energético y Vial (Peev). Estas unidades especializadas prestan seguridad física a un sistema de 4.465 kilómetros de redes principales de oleoductos y 3.980 kilómetros de poliductos del país, que convergen en los terminales de Coveñas y Santa Marta, en el Atlántico, y Buenaventura y Tumaco, en el Pacífico.

Gracias a la labor de más de 12.000 hombres del Ejército que integran los batallones del Peev, las reservas probadas de petróleo en Colombia llegaron a 1.477 millones de barriles al cierre de 2004 y se aumentó la exploración de pozos. La producción promedio de crudo en ese año fue de 529 mil barriles diarios, al tiempo que en lo corrido de 2005 se han perforado 53 de los 150 pozos programados para exploración de crudo.

Los dispositivos de los batallones del Peev están diseñados para satisfacer las necesidades de seguridad de las regiones donde funcionan los centros de generación, abastecimiento y transporte de energía y los cinco más importantes sistemas de oleoductos con que cuenta Colombia. Las cifras hablan por sí solas: en el 2004 se presentaron 43 voladuras a oleoductos frente a 16 episodios registrados este año.

El oleoducto Caño Limón-Coveñas, que tiene 770 kilómetros de longitud y bombea 105.000 barriles de crudo diarios producidos en el campo de Caño Limón, está asegurado por los batallones Plan Especial Energético y Vial 1, a su paso por Arauca, 10, en Norte de Santander, y 2 y 3, en Cesar. Los batallones del Plan Especial Energético y Vial 8, de la Decimocuarta Brigada, y 7, de la Quinta Brigada, protegen los 1.500 kilómetros del oleoducto del Alto Magdalena; este sistema, por donde viajan más de 16.500 barriles diarios de petróleo pesado, se extiende desde los campos de Velásquez hasta Galán, en Barrancabermeja. Por su parte, el oleoducto Colombia, con una capacidad de bombeo de 150.000 barriles diarios y una extensión de 481 kilómetros, está a cargo de los batallones del Plan Especial Energético y Vial 8, 4 y 5, estos dos últimos a su paso por el nordeste antioqueño; el oleoducto conecta la estación de Vasconia, Puerto Boyacá, con el terminal marítimo de Coveñas, en la Costa Atlántica.

Los crudos que se producen en el piedemonte llanero, en los pozos de Cusiana y Cupiagua, aseguran su llegada a Coveñas gracias a la cobertura inicial que realizan los soldados del batallón Plan Energético y Vial 1, en los primeros tramos de los 790 kilómetros del Oleoducto Central S.A. (Ocensa). Los batallones Plan Especial Energético y Vial 9 y 11 brindan protección al oleoducto Trasandino, a la gerencia del distrito sur de la Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol) y a una refinería; con 306 kilómetros de extensión, este sistema transporta unos 20.000 barriles diarios de petróleo desde Ecuador hasta el puerto de Tumaco, sobre el océano Pacífico.

Adicional a su tarea de seguridad en los oleoductos, los batallones del Peev también custodian el sistema de interconexión eléctrica del país. Según datos de la firma Interconexión Eléctrica S.A. (ISA), de un promedio anual de 220 atentados dinamiteros a sus torres de energía presentados entre los años 2000 y 2003, se pasó a 80 en el 2004 y a 21 en lo que va corrido del año.

Un tercer ejemplo sobre la dinámica existente entre seguridad y progreso económico se presenta en el área de las telecomunicaciones. La presencia de efectivos y de bases militares en más de 50 cerros del país, donde se levantan antenas, transmisores y repetidores de los sectores público y privado, garantiza la trasmisión de voces, datos e imágenes en el territorio nacional.

Compañías de telefonía móvil y fija, estaciones de radio, canales de televisión, entre otros, son los beneficiarios directos de la presencia de los soldados en cerros que alcanzan alturas superiores a los 4.200 metros de altura, como sucede en la repetidora situada en el Nevado de El Ruiz. Este factor, sumado a la entrada de nuevas compañías y la reconversión tecnológica de los operadores de celulares, por ejemplo, generaron un incremento de 46% en el mercado, con lo cual la densidad de telefonía móvil pasó de 13,9% en 2003, a18,6% en 2004 con un total de 8,4 millones de usuarios, superando la telefonía fija, según datos del Ministerio de Comunicaciones.

La recuperación de la gobernabilidad en más de 110 municipios que hasta el 2002 no contaban con la presencia de efectivos de la Fuerza Pública, es otro punto a favor del dividendo social que el Ejército aporta a los colombianos. Para ello, el programa de soldados campesinos cuenta actualmente con un pelotón en cada una de estas localidades, para un gran total de 17.000 efectivos.

Como si no fuera suficiente, el Ejército efectúa tareas de coordinación con las entidades estatales y privadas para canalizar recursos que permitan aliviar necesidades sentidas de las comunidades menos favorecidas del país. En el 2004 se desarrollaron 71 jornadas de asistencia humanitaria para 1.385 familias en el limbo de la pobreza absoluta, con una inversión superior a los 5.300 millones de pesos. La ejecución de obras se estima en 67.000 millones de pesos en este mismo año, representados en la construcción de aulas, salas de cómputo, bibliotecas y placas polideportivas.

Queda claro, entonces, que la construcción de la justicia social en Colombia, uno de los componentes bandera de la política de Defensa y Seguridad Democrática del Gobierno, encontró su mejor aliado e intérprete en los soldados del Ejército y en las operaciones que permanentemente ejecutan en defensa de la democracia y de la prevalencia del estado de derecho.