Para Carlos Rodríguez*, un desmovilizado de las Farc, no cabe duda que ese grupo insurgente (y no el Ejército como lo han denunciado algunas ong) fue el responsable del homicidio de cuatro adultos y cuatro menores de edad pertenecientes a la comunidad de Paz de San José de Apartadó, Urabá antioqueño.
El hombre, quien se desmovilizó en diciembre pasado y aseguró haber estado 13 años en las Farc, explicó que los insurgentes habrían asesinado a Alejandro Pérez, Luis Eduardo Guerra, su esposa Beyamira Areiza, y su hijo Deiner, porque los dos primeros tenían intenciones de abandonar esa comunidad.
Según Carlos Pérez, a quien la gente del pueblo conocía como Cristo e'palo, era el comandante de las milicias del frente 58 de las Farc y tenía su influencia en Mulatos y La Cristalina.
De Guerra, uno de los fundadores de la comunidad de paz en 1997, aseguró que lo conoció porque antes "fue miliciano del 5 frente de las Farc".
Sin embargo, la ong Brigadas de Paz, que hace presencia en San José de Apartadó, señaló que Guerra representó a la comunidad de paz en diferentes acercamientos con el Gobierno y en giras en las que se expuso ese proyecto en Alemania, Italia, Holanda y Estados Unidos.
La llamada
"Tuve comunicación directa con Luis Eduardo Guerra. El 15 de febrero me llamó la primera vez al celular, pero por miedo no le contesté. El 16 volvió a llamarme y le contesté para ver qué quería", contó Carlos con voz lenta.
El desmovilizado recordó que cuando contestó el teléfono, lo primero que le preguntó a Luis Eduardo era si estaba hablando de la única caseta telefónica que había en el pueblo. "Sabía que si hablaba desde ahí corría peligro porque todas las comunicaciones las oyen desde el otro lado".
Guerra le dijo que sí, pero a pesar de la advertencia siguió hablando. "Me preguntó cómo me estaba yendo y le dije que estaba bien con mi familia. Entonces me dijo: hermano ayúdeme, usted sabe mi trayectoria". En ese punto, Luis Eduardo le manifestó su intención y la de Alejandro, de buscar un contacto para acogerse al programa de desmovilización.
"Quedamos en que yo le ayudaba pero que no me volviera a llamar desde San José de Apartadó. Él me dijo que se iba para la finca, a Mulatos, para aserrar una madera, que la vendía y se abría", señaló Carlos.
Una semana después escuchó las noticias de que los cadáveres de Guerra, de Beyanira Areiza, "una monita que era su esposa", el de su hijo de 11 años y de Cristo e'palo aparecieron en una fosa común.
"Lo que yo alcanzo a analizar es que la comunicación estaba interceptada y no querían que él saliera porque conocía muchas cosas, pues muchos resultarían involucrados. Si salía se sabrían varias cosas que estaban pasando allá, porque él y Alejandro estaban muy aburridos con los manejos que se estaban haciendo. Hay mucha plata que dan de otros países para hacer obras en la comunidad de paz...", afirmó Carlos.
Una venganza
El ex combatiente también entregó una versión sobre la muerte de Alfonso Bolívar Tuberquia. Ésta, explicó, se la dio un familiar de la víctima que lo llamó desde Apartadó para contarle lo que estaba sucediendo en la comunidad de paz.
"El 19 de febrero, por la tarde, Alfonso Bolívar iba del pueblo a su finca. En el camino se encontró con un comandante de las milicias que le decían Machorrusio. El 20 de febrero, por la mañana, el Ejército le cayó a Machorrusio y le dio de baja. Como el que pasó por ahí fue Bolívar, la guerrilla creyó que él le echó dedo".
El cuerpo de Bolívar Tuberquia fue encontrado por la Fiscalía en la una fosa común en la vereda La Resbalosa. Con él, estaban los cadáveres de su esposa Sandra Muñoz y sus hijos Natalia, de 4 años, y Santiago, de 18 meses.
Era un buen proyecto
Según Carlos, la comunidad de paz de San José de Apartadó en sus comienzos fue un proyecto en el que realmente sus líderes hicieron valer sus principios de neutralidad.
"No dejaban que la guerrilla entrara y mercara en el pueblo. Cómo sería que hubo un tiempo en el que tuvieron que salir de allá. Pero empezaron a matar a los verdaderos líderes. Uno de ellos era don Aníbal Jiménez. Después empezó a llegar otra gente. Eso fue hace como cuatro años y ahí empezaron a cambiar las cosas. Ahora la gente tiene miedo. Las comunicaciones están interceptadas y la guerrilla ordena cómo se hacen muchas cosas en el pueblo. Al que no le gusta lo fusilan o si no mire lo que les pasó a Luis Eduardo y a Alejandro".
Gobierno analizará situación de seguridad
El director del programa de Derechos Humanos de la Vicepresidencia de la República, Carlos Franco, y el secretario de Gobierno de Antioquia, Jorge Mejía, se reunirán hoy en Bogotá para discutir el tema de la seguridad en San José de Apartadó. Según Mejía Martínez, se han buscado diferentes alternativas para brindar cumplimiento a la medida cautelar de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (adscrita a la OEA) que obliga al Estado a proteger a los habitantes de la comunidad de paz. Sin embargo, sus líderes no han aceptado la instalación de puestos de vigilancia de la Policía o el Ejército, por considerar que violan su principio de neutralidad.
XVII Brigada rechazó las acusaciones
En un comunicado, el comandante de la XVII Brigada del Ejército, general Héctor Jaime Fandiño Rincón, precisó lo ocurrido en San José de Apartadó:
"Antes las acusaciones formuladas por la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, Ong de la zona, el sacerdote del Cinep, Javier Giraldo, y la ex alcaldesa de Apartadó, Gloria Cuartas, en las que se sindica a tropas del Ejército de la masacre de 2 líderes comunitarios y sus familias, el pasado 21 de febrero, el comando de la XVII Brigada informa:
1. Que condena este asesinato múltiple a la vez que rechaza enérgicamente las acusaciones temerarias que se vienen realizando en contra de los hombres del Ejército Nacional.
2. Que tropas de la XVII Brigada prestaron seguridad a los delegados de la Fiscalía y la Procuraduría que fueron comisionados para verificar la ocurrencia de este crimen y confrontar las contradictorias versiones que provienen de la zona.
3. Que solicitó al delegado de la Fiscalía la práctica de una inspección judicial a los documentos de ubicación de tropas de la Brigada, con el propósito de que se deje constancia sobre la no presencia de efectivos militares en el lugar, en el día y en la hora que ocurrieron estos asesinatos.
4. Que la Justicia Penal Militar abrió la investigación preliminar para determinar la responsabilidad de la masacre luego de conocerse las sindicaciones directas en contra de unidades de la XVII Brigada, en apoyo de las investigaciones que en el mismo sentido desarrollan la Fiscalía y la Procuraduría.
5. Que dado el modus operando empleado en el asesinato de estos ciudadanos indefensos, similar al empleado en otras muertes ocurridas en los últimos meses como el asesinato de tres indígenas de la comunidad Embera-Katío, ocurrido el 7 de diciembre de 2004 en las vereda Las Playas, del corregimiento San José de Apartadó, y el reciente asesinato del particular Mario de Jesús Saldarriaga, ocurrido en la vereda Remigio del municipio de Chigorodó, el 21 de febrero de 2005, crímenes realizados mediante el sistema de degollamiento, y cuyos autores fueron integrantes del V frente de las Farc, señalan a esta organización terrorista como la única responsable de este crimen atroz.
6. Que el pueblo colombiano y las diferentes comunidades de Urabá pueden estar seguros de que el Ejército continuará cumpliendo su misión constitucional en esta bella región dentro del marco del respeto de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario (DIH)".
Por: Clara Isabel Vélez Rincón.
*Nombre cambiado por razones de seguridad.
El Colombiano.