Ejercito Nacional de Colombia

Contando los días... para el reencuentro

El Sargento José Vicente Rojas es el miembro del Ejército Nacional que según los registros, lleva más tiempo desaparecido; su esposa, Olga Esperanza Rojas, lleva la cuenta de cada uno de los días desde la última vez que vio a su esposo.
Para cualquier persona puede ser habitual hacer un conteo regresivo cuando se acercan las fechas especiales, las vacaciones o esos eventos que son motivo de alegría; en el caso de Olga Esperanza, la protagonista de esta historia, la cuenta de 24 años, cinco meses y algunos días, marca un camino de incertidumbre, zozobra y constante lucha que inició en el último momento en el que vio a su esposo, el Sargento José Vicente Rojas Rincón, a quien ella describe como un hombre alegre, espontáneo, amante de la fotografía, el alma de su hogar.

Olga Esperanza, una mujer de baja estatura, sonriente y de carácter amable, que no vislumbra en lo más mínimo el dolor que a diario le produce la pérdida de su esposo, no puede ocultar el brillo de sus ojos cuando narra la forma en que conoció al que ella asegura, siempre será el amor de su vida Yo vivía en Chiquinquirá y tenía 15 años cuando lo conocí por medio de un primo que estaba prestando el servicio militar, coincidencialmente José Vicente llegó a la casa, se hizo amigo de mi mamá, de mis hermanos y a mí me conoció de últimas, después de ese día siguió yendo a la casa y por medio de juegos, de charlas, de ayudarme a hacer las tareas nos fue conquistando, nos enamoramos y a los tres años nos casamos, cuenta ella entre sonrisas que incluso el sacerdote estaba en desacuerdo con su matrimonio, pero ella no tenía ninguna duda de querer pasar el resto de su vida junto a José Vicente.

Del amor nacieron dos hijos que se convirtieron para ambos en la luz de sus ojos: Dina y Emerson. Inicialmente la familia continuó viviendo en Boyacá, luego, cumpliendo los rigores que hacen parte de la vida militar, se trasladaron a Villavicencio y posteriormente a Carepa, Antioquia, el lugar que se convertiría en el escenario de los hechos que ocurrieron aquel 2 de noviembre de 1992 y que partieron en dos la historia de los Rojas, desde ese entonces, Olga comenzó a contar uno a uno los días marcados por la incertidumbre, la tristeza y el vacío causado por la ausencia de su esposo, un hombre entregado a su familia y al servicio de su patria, ambas aun esperan su regreso a casa.

Mi esposo salió del batallón a las 4 de la mañana, el grupo armado que hacía presencia en la zona hizo un retén que duró tres días y ahí lo detuvieron, esa fue la última vez que se supo de José Vicente; al día siguiente un soldado llegó a la casa familiar, preguntando por José Vicente, posteriormente el coronel Álvaro Plata Pinilla le informó a Olga que su esposo estaba perdido, ella aun recuerda la muda de ropa que llevaba su esposo y las últimas palabras que le dijo a su hija, quien para la época tenía cuatro años y nueve meses mamita, cuide mucho a su mami, que yo voy a volver.

Comenzaron a transcurrir los días, las semanas, los meses; el conteo de Olga seguía aumentando, sin recibir ningún indicio del lugar donde podría encontrarse su esposo, decidió viajar a Bogotá con sus hijos para empezar a tocar puertas donde pudieran ayudarle a encontrar al Sargento José Vicente cuando yo llegué a Bogotá, llegué a la casa de una tía, me ofrecieron hospedaje pero dos personas cansan, además uno no tiene en el momento recursos, nadie le quiere arrendar a uno una pieza precisamente por los niños, porque con quién iba a dejar los niños cuando trabajara, tuve muchos momentos difíciles, Olga afirma entre lágrimas y con la voz entrecortada por la tristeza que en esos momentos llegó a sentirse tan sola que pensó incluso en quitarse la vida, pero Dios y sus hijos le dieron las fuerzas para no desfallecer y seguir luchando por encontrar a su esposo y sacar adelante a sus dos pequeños, quienes son el recuerdo vivo de su padre Construir un hogar sin José Vicente es muy difícil, la ausencia de él ha sido más dura cuando mis hijos tienen problemas porque necesita uno esa persona que coja sus hijos, los defienda, los apoye, los oriente y a veces yo me siento muy impotente en eso porque no sé actuar como papá.

Años después de la desaparición del Sargento José Vicente Rojas, en una audiencia en la que participaron algunos desmovilizados del grupo armado que tenía influencia en la zona, se confirmó que él había sido detenido en el retén; sin embargo la pregunta que Olga se hace todos los días aun sigue sin respuesta: ¿Qué pasó con mi esposo?. Esta mujer que ha tenido que hacer las veces de mamá y papá por causa del conflicto armado afirma que, a pesar del paso del tiempo las heridas de la ausencia aún no han podido sanar El dolor de nosotros es permanente, es continuo, todos los días estamos esperando que José Vicente llegue, que en los medios de comunicación algo se sepa, que los grupos armados digan la verdad mis hijos y yo lo esperamos en casa, queremos volverlo a ver, poderlo abrazar, poderle preguntar qué ha sido de su vida y contarle la nuestra, si volviera qué no le diría.

En noviembre se cumplirán 25 años desde la última vez que Olga, Emersion, que ya tiene 24 años y Dina, de 28, vieron el rostro cariñoso y alegre de José Vicente; mientras tanto él sigue siendo uno de los 139 miembros del Ejército Nacional, desaparecidos en el cumplimiento del deber de proteger a Colombia y a sus habitantes y es hoy por hoy el integrante de la Fuerza pública que ha permanecido desaparecido por más tiempo. Para Olga y sus hijos, cada día que pasa es un día más de incertidumbre, pero también un día en que la esperanza del regreso de su esposo y padre sigue latente.