Mientras casi 150 militares colombianos se preparaban para partir durante un año hacia la península del Sinaí, un niño de cinco años convirtió la ceremonia de despedida en una escena imposible de olvidar. En lugar de recibir regalos de cumpleaños, decidió entregarle una carta a su padre antes de verlo partir.
El sol iluminaba el campo de paradas mientras el Ejército Nacional realizaba la ceremonia de relevo N.º 127 del Batallón Colombia, contingente que será desplegado en la misión internacional de observación multinacional en el Sinaí.
Entre la formación militar estaba el sargento primero Giovanni Botero Reyes junto a su esposa, Norely; su madre, Stella, y su hijo Ángel Botero Reyes, quien ese día celebraba su cumpleaños número cinco.
En medio de abrazos, el niño sorprendió a su padre con una carta escrita por él mismo. «Papi te amo», decía el mensaje que el suboficial sostuvo durante varios minutos intentando contener la emoción. La prima de Ángel también se unió a la sorpresa familiar en una escena que rompió por instantes el protocolo de la ceremonia militar.
El sargento Botero reconoció que ha tenido sentimientos encontrados y aseguró sentirse orgulloso de representar a Colombia, y admite que la distancia será el reto más difícil «Lo más duro es la ausencia de la familia tanto tiempo».
Antes de partir, organizó cuidadosamente las pocas pertenencias personales que llevará consigo durante un año. Una oración que le regaló su madre, la fotografía de su familia y la carta hecha por Ángel. «Lo primero que voy a extrañar es a mi hijo. Su sonrisa, sus juegos. Ese abrazo al llegar a casa es el que le da fuerzas a uno para continuar», dijo.
La misión del Batallón Colombia en el Sinaí consiste en dotar de personal sitios remotos, realizar patrullas móviles, informar observaciones de conformidad con el Tratado y el Protocolo Internacional, además de brindar seguridad al Campamento Norte. El contingente también participa en actividades militares, culturales y deportivas junto a las demás fuerzas multinacionales desplegadas en la región.
Cuando terminó la ceremonia, la formación empezó a romperse entre abrazos, y quedó claro que junto al equipaje militar también viajarán pequeñas cosas intangibles como el miedo, la nostalgia y una carta escrita por un niño que solo quería recordarle a su papá cuánto lo ama.
Fuente: Dirección de Comunicaciones Estratégicas - Agencia de Noticias
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