Ejercito Nacional de Colombia

Doctrina interoperable y de estabilidad

La doctrina Damasco es la piedra angular del Ejército colombiano.
Aumenta la interoperabilidad y aviva las operaciones de estabilidad y de apoyo a las autoridades civiles.

La nueva postura doctrinal del Ejército Nacional de Colombia introduce un lenguaje profesional común que facilita la interoperabilidad, entendida como la capacidad para ejecutar operaciones militares conjuntas (entre fuerzas militares de un Estado) y combinadas (entre nuestras fuerzas y las de países asociados). La institución la viene practicando con éxito en los niveles táctico y técnico. Con la doctrina Damasco, el Ejército será más interoperable, en lo estratégico y operacional, y los despliegues de unidades dentro de una fuerza conjunta se darán progresivamente.

La interoperabilidad está precedida de la estandarización; por ello, la doctrina Damasco establece una jerarquía y alineación bajo estándares internacionales. Así mismo, propone una racionalización, toda vez que la doctrina, como componente de capacidad condicionante, permite un empleo eficiente y efectivo de los recursos para garantizar el sostenimiento institucional y cumplir de manera competente con la misión consagrada en el Artículo 217 de la Constitución.

En términos de Otán, la interoperabilidad es la habilidad de las fuerzas de dos o más naciones para entrenarse, ejercitarse y operar efectivamente juntas en la ejecución de misiones y tareas asignadas. El estado final deseado de la interoperabilidad consiste en optimizar las competencias distintivas de la Fuerza Terrestre, facilitando que nuevas tecnologías, armas, equipos y sistemas, proporcionen una capacidad de disuasión creíble ante amenazas internas persistentes y potenciales externas. Cuatro palabras claves encierran el concepto de interoperabilidad: estandarización, integración, cooperación y sinergia.

La doctrina Damasco es la piedra angular del Ejército colombiano. Aumenta la interoperabilidad y aviva las operaciones de estabilidad y de apoyo a las autoridades civiles. No obstante, la doctrina contrainsurgente, que le sirvió al Ejército durante décadas para enfrentar la amenaza interna, se mantiene, se revisa, se actualiza y se potencia con los nuevos postulados de Damasco, que emergen sobre lo construido, pues este Ejército debe estar preparado para combatir cualquier tipo de agresión que pretenda desestabilizar la democracia y afectar los intereses nacionales.

Las tareas de estabilidad que desarrolla el Ejército Nacional se llevan a cabo dentro o fuera del territorio patrio y mediante un enfoque integral, es decir, una unidad de esfuerzo entre civiles y militares, una adecuada coordinación y sincronización interagencial, para mantener o restablecer la seguridad y garantizar el Estado de derecho, el bienestar social y coadyuvar a la gobernabilidad y la sostenibilidad económica. He ahí los preceptos de la Acción Unificada.

Como complemento en el marco de la Acción Decisiva, encontramos las operaciones de Apoyo de la Defensa a la Autoridad Civil (Adac), que, junto con las de Estabilidad, conforman esa mezcla magistral e interdependiente para brindar tranquilidad a las regiones más complejas. Fundamental, el binomio líder militar-conductor político, a fin de obtener el propósito primordial de estas operaciones: salvar vidas, optimizar la calidad de vida, proteger la propiedad pública y privada y apoyar la recuperación social del territorio.

Como lo escuchamos de un mandatario regional recientemente: Cuando el Ejército falla, la patria sufre. Por ello, este ejército multimisión es cada día más profesional, más educado, mejor entrenado y con máxima Fe en la Causa, siempre con Dios en todas nuestras actuaciones y listo para proteger a todo el pueblo colombiano.

Coronel Pedro Javier Rojas Guevara
Director del Centro de doctrina del Ejército Nacional de Colombia