Ejercito Nacional de Colombia

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Doctrina, cohesión y ámbito valórico. He aquí las premisas fundamentales de cualquier tropa victoriosa.

Pueblos como Singapur y Corea del Sur nos enseñan cómo a través de principios y valores, es decir, aplicando la ética como máxima norma para tomar decisiones, han sido naciones transformadas y que hoy están a la vanguardia como potencias económicas, militares y modelos de sociedad; además, líderes en el ámbito de la innovación y el avance tecnológico. Corea del Sur, hace 67 años, era un país inviable, con un PIB muy por debajo del de todos los países de Latinoamérica y sumido en una guerra en la que Colombia participó heroicamente con un importante despliegue de tropas.
Actualmente, el mismo país renovado es la economía número 11 del mundo y produce aproximadamente 12.000 solicitudes de patentes para nuevos inventos por año. Toda América Latina y el Caribe juntos no llegan a 1.200 en el mismo lapso. El secreto es la gente; mentes brillantes, sí, pero con una estatura moral y ética que guía con total convicción a hombres y mujeres hacia la máxima excelencia.

El Manual Fundamental del Ejército Nacional de Colombia, MFE 1.0: El Ejército (2016), publicación pivote de la doctrina Damasco, señala en el código de honor del soldado colombiano, numeral 11: La ética es mi única regla para tomar decisiones. Sabio y necesario precepto para el óptimo funcionamiento de cualquier organización. Por ello, la Fuerza Terrestre de la Nación cumple su misión constitucional bajo los postulados de Patria, Honor, Lealtad; Fe en la Causa, y Dios en todas nuestras actuaciones. Un Ejército en la cima moral, como lo reitera siempre el señor general Alberto José Mejía Ferrero, comandante de nuestra institución.

Hoy, la Fuerza tiene un enorme reto ético, un propósito superior, histórico por lo demás, y es justamente continuar siendo el músculo vital de la democracia, afianzado en principios y valores, y con la mirada puesta en los avatares del presente y las exigencias de un futuro incierto; pero confiado en sus capacidades distintivas y su extraordinario coraje moral, y distinguido además por altos estándares de efectividad y competitividad que le dan la experticia necesaria para garantizar el cumplimiento de sus roles estratégicos: prevenir, configurar y vencer.

El profesor chileno Omar Gutiérrez Valdebenito, en su obra 'Sociología militar. La profesión militar en la sociedad democrática (2002)', afirma: La eficacia de las organizaciones operativas radica en la existencia de una doctrina y en la cohesión de la fuerza. El éxito de las organizaciones operativas descansa en los valores morales de los hombres que integran la fuerza. Doctrina, cohesión y ámbito valórico. He aquí las premisas fundamentales de cualquier tropa victoriosa.

Los líderes del ejército que aplican estos tres pilares logran que sus subordinados vayan más allá de su labor castrense, pues al final de su servicio a la patria retornan a la sociedad ciudadanos ejemplares, guardianes de la ética, que marcan de manera perenne a sus generaciones.

Los soldados del Ejército Nacional de Colombia toman decisiones basadas en principios y valores, aun cuando las circunstancias sean cada día más complejas, desafiantes y adversas. El rumbo estratégico del plan de transformación institucional nos lleva seguros camino a Damasco; no ciegos y equivocados como Saulo de Tarso, sino confiados y con gran visión como el apóstol Pablo, convencidos de que este es el gran momentum y Dios está con nosotros.


Coronel Pedro Javier Rojas Guevara
Director del Centro de Doctrina del Ejército Nacional de Colombia