Después de ocho años de labores de desminado humanitario, Puerto Rico, Caquetá escribe un nuevo capítulo de esperanza.
El municipio de Puerto Rico, Caquetá, reconocido por su espíritu trabajador, sus tradiciones campesinas y su riqueza natural, donde destacan las cascadas, los bosques y el majestuoso río Guayas, uno de los ríos más importantes del departamento, celebra hoy la entrega oficial de su Zona 1 libre de sospecha de artefactos explosivos.
Este logro marca un antes y un después en la historia de este territorio agrícola y ganadero. Durante ocho años de intervención, los soldados del Batallón de Ingenieros de Desminado Humanitario N.° 5 adelantaron estudios técnicos y operaciones de despeje aplicando técnicas manuales, mecánicas y caninas. Cada acción se realizó siguiendo estrictamente las normas técnicas colombianas AICMA y los procedimientos operacionales aprobados, bajo la supervisión y certificación permanente de AICMA-CO/OEA.
El proceso incluyó también la ejecución de estudios no técnicos, desarrollados mediante un sólido trabajo de enlace comunitario en coordinación con las autoridades locales y los habitantes de la zona. Este esfuerzo conjunto permitió recopilar información clave, garantizar la participación comunitaria y fortalecer la confianza en un municipio que ha sido resiliente frente a los desafíos del pasado.
«Tras ocho años de intervención, hoy entregamos a Puerto Rico una zona libre de sospecha de artefactos explosivos. Intervenimos 44 sectores, investigamos 52 eventos y despejamos más de 162.000 metros cuadrados, destruyendo 8 minas antipersonal y 4 municiones sin explosionar en ese territorio. Esta entrega significa seguridad, progreso y esperanza para un municipio trabajador y lleno de riqueza natural. Nuestro compromiso con el Caquetá y con Colombia permanece intacto», indicó el teniente coronel Julián Morales Herrera, comandante del Batallón de Ingenieros de Desminado Humanitario N. °5.
Estos resultados representan más que cifras: significan vidas protegidas, caminos recuperados, oportunidades para el desarrollo rural y la apertura de nuevos espacios para el turismo ecológico y comunitario. La entrega de esta zona no solo devuelve la tranquilidad a las familias de Puerto Rico, sino que también impulsa el potencial productivo del municipio. Con sus tierras fértiles y vocación agrícola y ganadera, esta región del Caquetá podrá fortalecer sus actividades económicas y abrir sus puertas a visitantes atraídos por sus ríos, paisajes y riqueza ambiental.
Hoy, Puerto Rico recibe un territorio renovado, seguro y lleno de posibilidades. Es un lugar donde las tradiciones vuelven a florecer y donde la naturaleza, antes marcada por el riesgo, ahora se convierte nuevamente en símbolo de belleza, vida y progreso.