Estos cinco militares son nominados en la categoría Acto destacado de integridad que refleje la interiorización de los principios y valores y la cultura institucional de transparencia en las áreas administrativas y operacional.
Se trata del señor mayor Luis Carlos Ardila Suárez, orgánico del Comando de Personal del Ejército Nacional, quien en un acto de firmeza moral y compromiso con los principios institucionales demostró su inquebrantable apego a los valores de integridad y justicia al rechazar un intento de soborno que buscaba comprometer su rol en el proceso de reconocimiento de prestaciones sociales a un teniente fallecido en misión del servicio. El intento de soborno consistió en una oferta por parte de un tercero, quien pretendía que el mayor omitiera deliberadamente un procedimiento legal en la asignación de tales prestaciones.
La oferta buscaba favorecer intereses particulares a cambio de una compensación indebida, lo que no solo habría vulnerado la normativa interna, sino que habría comprometido la equidad y el derecho legítimo de los familiares del fallecido. Sin embargo, en lugar de sucumbir a la presión, el oficial actuó con valentía y ética, rechazando cualquier tipo de compensación y notificando de inmediato a sus superiores sobre el intento de corrupción y denunciando los hechos ante la Fiscalía General de la Nación, hecho que tiene número de noticia criminal.
Además, al negarse a aceptar sobornos y seguir los procedimientos establecidos, el mayor ha contribuido significativamente a fortalecer la confianza en la Dirección de Prestaciones Sociales, demostrando que la justicia y el respeto de las normas son pilares inamovibles en su labor.
Por otro lado, el sargento viceprimero Carlos Alberto Rivera Vásquez, orgánico de la Novena Brigada, el día 11 de agosto de 2024, en desarrollo de operaciones militares, en un puesto de control vial en el municipio de San José de Isnos, Huila, interceptó dos tractocamiones. Durante la inspección se pudo evidenciar que transportaban estupefacientes y 12 millones de pesos en efectivo.
Los ocupantes de los vehículos trataron de sobornar al sargento, quien fundamentado en sus principios y valores no aceptó, y procedió a la captura en flagrancia de estos sujetos y la incautación de 1013 kg de clorhidrato de cocaína. La incautación de esta sustancia correspondía a un valor aproximado de 45.000 millones de pesos.
Así mimo, el sargento segundo Jorge Urbano Cánchala, mediante tareas de presión y bloqueo en un puesto de control en el departamento de Nariño, realizó la verificación e inspección a un vehículo tipo NPR, en el que evidenció que el conductor transportaba 34 canecas de 55 galones con gasolina (de contrabando), avaluadas en 24.900.000 pesos. Durante el procedimiento trataron de comprar su silencio, pero él se negó y continuó el procedimiento, realizando la captura en flagrancia e incautación del combustible.
Y, por último, el sargento segundo Héctor Morales Castillo y el cabo segundo Johiner Fernando Matoma Repizo, orgánicos de la Sexta División, en un puesto de control se negaron a recibir un soborno, procediendo a incautar 620 millones de pesos. El hecho se presentó en una de las vías principales que conduce al municipio del Valparaíso, en el departamento del Caquetá.
Estos hechos de nuestros cinco militares los llevan a ser nominados en esta categoría, la cual refleja un acto de admiración, destacando con ello la ética militar, la transparencia, principios y valores, el compromiso militar e institucional, lo que a su vez es ejemplo de honradez y pulcritud.
Estas operaciones se han convertido en un verdadero golpe a la cadena del narcotráfico y las finanzas de los grupos armados organizados.