Tras culminar con éxito su servicio militar obligatorio, Diego Mauricio Valderrama y Michael Alejandro Sierra decidieron continuar su proyecto de vida en la Institución y ahora están a días de convertirse en soldados profesionales del Ejército Nacional.
Valderrama es oriundo de Florencia, Caquetá y desde que llegó a la Escuela tenía la intención de graduarse como soldado. Dice que su sueño a mediano plazo es convertirse en suboficial, pero mientras tanto está comprometido con desarrollar un trabajo de excelencia en su función como soldado. Asegura que la disciplina, el cumplimiento de las órdenes y el profesionalismo que vio en la institución lo animan para seguir adelante.
Es el mayor de tres hermanos y cuenta que su mamá está muy contenta por la oportunidad que tiene él de hacer parte de esta institución. Para ella, este primer peldaño lo acerca más al cumplimiento de sus metas.
Hará parte del Batallón de Ingenieros N.°13 General Antonio Baraya de la sexta Brigada. Para desarrollar su misión en esta unidad requiere un curso Exde (Explosivos y Demoliciones) que adelantará junto a sus compañeros con el objetivo de capacitarse para detectar y destruir cualquier artefacto explosivo improvisado o mina antipersonal preservando la integridad de la tropa y de la población civil.
Por su parte, Sierra nació en Barranquilla y vivía junto a su padre antes de tomar la decisión de prestar servicio militar. Cuenta que buscó durante meses la oportunidad de ser reclutado como soldado y cuando supo que podía estar en la Escuela de Soldados Profesionales creyó que desde allí sería más sencillo hacer el curso de formación después.
Cada semana que transcurría se animaba mucho más al ver a los alumnos en sus prácticas e instrucciones. Cuando cumplió los requisitos para participar de la convocatoria descubrió que quizá obtener un cupo para hacer parte del curso no sería una tarea tan sencilla como había pensado. ???????
Luego de una semana de pruebas y exámenes, de los siete candidatos de la Escuela solo él y Valderrama pudieron iniciar el curso. Cada instrucción ha sido más emocionante que la anterior y con el paso de los días se convence más de haber tomado la mejor decisión.
A diferencia de Valderrama, Sierra solo quiere ser soldado, pero no cualquier soldado, él sueña con ser Comando y hacer parte de una unidad de Fuerzas Especiales.
Ambos tienen 20 años de edad y son conscientes de que la disciplina y el trabajo fuerte les permitirá forjar con éxito la carrera que eligieron y que recién comienza.