La historia del soldado Nicolás Mendieta Morales, un joven de 20 años nacido en Ibagué, Tolima, está marcada por la fe, la familia y una vocación de servicio que desde niño comenzó a crecer en su corazón. Su vida no ha estado exenta de dificultades.
Cuando apenas tenía unos meses de nacido, una emergencia médica puso en riesgo su vida y lo llevó a permanecer hospitalizado durante casi tres meses. Años después, su familia enfrentó otro momento difícil con el diagnóstico de leucemia de su padre.
Estas experiencias le enseñaron a valorar la vida, a mantenerse unido a sus seres queridos y a encontrar en la fe la fortaleza para continuar. Sin embargo, entre todas las enseñanzas que ha recibido, existe una que hoy ocupa un lugar especial: el amor por Colombia y su deseo de servir desde el Ejército Nacional.
Desde pequeño, Nicolás creció rodeado de referencias relacionadas con las Fuerzas Militares y la Policía de Colombia. Lo que inicialmente era una admiración propia de la infancia se convirtió, con el paso de los años, en una meta que comenzó a construir con dedicación. Al terminar el colegio, comprendió que quería dar el siguiente paso y hacer parte de la institución que tanto admiraba. Así llegó al Ejército Nacional, donde encontró una oportunidad para convertir su sueño en una experiencia de vida y comenzar a descubrir el verdadero significado de portar el uniforme.
Actualmente, Nicolás se desempeña como soldado en el Comando de Reclutamiento y Control Reservas (COREC), en el área de Definición de Situación Militar, un espacio en el que ha podido fortalecer su vocación de servicio y comprender la importancia de la labor que desarrolla la institución en beneficio de los ciudadanos. Desde su trabajo, participa en las actividades relacionadas con la orientación y el acompañamiento de quienes adelantan sus procesos de definición de situación militar, contribuyendo a que reciban información y atención durante este
trámite. Para él, esta labor representa mucho más que el cumplimiento de una función: es una oportunidad de ayudar, escuchar y aportar soluciones a las personas que acuden al Ejército Nacional.
Su personalidad enérgica y su disposición para servir encuentran en este entorno una forma de expresarse.
Nicolás disfruta saber que puede ser útil para los demás y que, a través de su trabajo, puede facilitar el camino de quienes necesitan orientación. Cada jornada le permite adquirir nuevos aprendizajes, asumir responsabilidades y comprender que el servicio militar también se construye en las acciones cotidianas, en el trato respetuoso y en el compromiso con la ciudadanía. Es precisamente ese contacto con las personas y la posibilidad de contribuir desde su labor lo que ha fortalecido su sentido de pertenencia a la institución.
Con el paso del tiempo, su experiencia en el Ejército ha hecho que aquella admiración que sentía desde niño se transforme en una convicción cada vez más firme. Nicolás asegura que cada día se siente más identificado con la institución y con los valores que representa. El uniforme, que alguna vez imaginó como parte de un sueño lejano, hoy es una responsabilidad que asume con orgullo y un símbolo del compromiso que desea seguir construyendo. Su amor por Colombia no se limita a las palabras, sino que encuentra una manera de expresarse en la voluntad de servir, en el cumplimiento de sus deberes y en el deseo de aportar al país desde el lugar que ocupa.
Pero su proyecto de vida no termina con la prestación del servicio militar.
Nicolás tiene la mirada puesta en un futuro dentro de la carrera militar. Desea continuar preparándose, fortalecer sus capacidades y trabajar para alcanzar su aspiración de ingresar a la Escuela de Oficiales. Su objetivo es asumir mayores responsabilidades y seguir creciendo dentro de una institución en la que ha encontrado una vocación que cada día siente más propia. Sabe que ese camino exige disciplina, esfuerzo y constancia, pero las experiencias que ha vivido le han enseñado que las metas importantes requieren perseverancia y que cada paso cuenta en la construcción de un propósito.
Detrás del soldado que hoy presta su servicio en el COREC existe un joven que no olvida sus raíces, que reconoce el apoyo de su familia y que encuentra en la música una fuente de inspiración. También existe una persona que ha aprendido a valorar las oportunidades y a enfrentar las dificultades con esperanza. Su historia personal
le ha permitido comprender que servir no siempre significa realizar grandes acciones, sino también estar dispuesto a ayudar, cumplir con responsabilidad y aportar algo positivo a la vida de los demás.
Hoy, Nicolás mira su recorrido con gratitud. El Ejército Nacional le ha permitido acercarse a un sueño que nació en su infancia y que ahora se proyecta como una posibilidad de vida profesional. Cada experiencia en el área de Definición de Situación Militar, cada ciudadano orientado y cada responsabilidad asumida fortalecen su deseo de continuar en la institución. Su camino apenas comienza, pero su convicción se hace más sólida con cada jornada: quiere seguir sirviendo a Colombia, crecer como militar y honrar, mediante sus acciones, la oportunidad de vestir el uniforme.
En Nicolás, el sueño de un niño se transforma poco a poco en el proyecto de un futuro oficial. Un joven que reconoce las dificultades que ha superado, que valora profundamente a su familia y que hoy encuentra en el Ejército Nacional un espacio para servir, aprender y construir su propósito. Con la fe como guía, el amor por Colombia como motivación y la vocación militar como horizonte, continúa avanzando, convencido de que cada día representa una nueva oportunidad para acercarse a sus metas.
Y como él mismo lo expresa, con una frase que resume su historia y la fortaleza que lo impulsa a seguir adelante:
«Mientras exista una razón para seguir adelante, siempre habrá un motivo para levantarse y continuar».