Durante 68 años, la Dirección de Sanidad del Ejército Nacional ha sido un pilar fundamental para el bienestar de los hombres y mujeres que integran la Fuerza y de sus familias.
Desde su creación, ha trabajado con el propósito de garantizar una atención integral en salud, fortaleciendo permanentemente sus capacidades para responder a las necesidades del personal militar tanto en guarnición como en el desarrollo de las operaciones militares.
A lo largo de estas casi siete décadas, la Dirección de Sanidad ha consolidado un modelo de atención basado en la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, la protección, recuperación y rehabilitación de sus usuarios. Su compromiso también se ha reflejado en el fortalecimiento de la investigación científica, el impulso de programas de salud mental, la implementación de servicios farmacéuticos y el desarrollo de estrategias asistenciales que contribuyen al bienestar integral de la comunidad militar.
Uno de los mayores avances ha sido el fortalecimiento del Laboratorio de Referencia e Investigación, LRI, que desde 2007 se ha convertido en un referente para el diagnóstico de enfermedades como el virus del papiloma humano, VPH, la leishmaniasis, la tuberculosis, la enfermedad de Chagas y el dengue.
Gracias a su trabajo científico, en 2024 fue categorizado en rango A en producción científica por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, MinCiencias, reflejando el compromiso institucional con la investigación y la innovación en salud.
La cercanía con los usuarios ha sido otro de los grandes logros de la Dirección de Sanidad. A través de sus 130 establecimientos de sanidad militar, ESM, ha brindado atención con altos estándares de calidad humana y profesional en todo el territorio nacional.
De igual manera, las alianzas estratégicas con diferentes instituciones han permitido ampliar la cobertura, optimizar los tiempos de atención y fortalecer servicios especializados, como el Programa de Atención Descentralizada para Pacientes Amputados, PADPA, que hoy beneficia a cerca de 2800 usuarios en 31 establecimientos de sanidad.
La historia reciente también evidenció la capacidad de respuesta de la institución frente a uno de los mayores desafíos sanitarios del mundo: la pandemia por COVID-19. Durante esta emergencia, la DISAN lideró la vacunación de los usuarios del subsistema de salud con la aplicación de las cuatro dosis establecidas y realizó el seguimiento telefónico a más de 20.356 personas contagiadas, contribuyendo a proteger la vida del personal militar y sus familias.
En el ámbito operacional, la Dirección de Sanidad ha fortalecido de manera permanente el apoyo a las tropas mediante estrategias de prevención y atención en salud.
Durante los últimos años se aplicaron 313.628 dosis de vacunación operacional contra el COVID-19, se suministraron botiquines M1, M3 y M5 para fortalecer la capacidad de respuesta en terreno y, entre 2013 y 2026, se certificaron aproximadamente 21.834 militares como socorristas, reforzando la atención prehospitalaria en las operaciones militares.
La salud mental también se ha consolidado como una prioridad institucional. Desde 2015, este componente forma parte de la misionalidad de la Dirección de Sanidad, impulsando estrategias de prevención, promoción del bienestar emocional y acompañamiento permanente al personal militar. Entre estos esfuerzos se destaca la creación, en 2018, de la cartilla para la prevención del suicidio y el desarrollo continuo de campañas de sensibilización en todo el país.
Cada uno de estos avances refleja el compromiso permanente de la Dirección de Sanidad con la protección de quienes sirven a Colombia. Durante 68 años ha evolucionado al ritmo de las necesidades de la Fuerza, fortaleciendo su infraestructura, modernizando sus capacidades tecnológicas, formando talento humano altamente calificado e impulsando programas que contribuyen a mejorar la calidad de vida de miles de militares y sus familias.
En su aniversario número 68, la Dirección de Sanidad del Ejército Nacional reafirma su compromiso de continuar consolidando un modelo de atención integral, innovador y humanizado, que permita seguir cuidando la salud, la vida y el bienestar de quienes, con honor y vocación de servicio, protegen a la nación.