Para este destacado suboficial, del Batallón de Infantería N.º 56, recibir la noticia de haber sido seleccionado para los planes de moral fue algo totalmente inesperado. Puesto que nunca había participado en una actividad como esta en familia, y con muchas expectativas, emprendieron un viaje que marcaría sus vidas para siempre.
San Andrés no solo les ofreció la inmensidad de su mar de siete colores, sino también la oportunidad de compartir tiempo de calidad, descubrir nuevas experiencias juntos y sentir el reconocimiento del Ejército Nacional por su dedicación y esfuerzo.
"Jamás imaginamos vivir algo así. Ha sido una experiencia maravillosa, una oportunidad única para compartir en familia. Ver la felicidad en los ojos de mi hijo al sentir la arena en sus pies y ver el mar por primera vez es algo que nunca olvidaré. Agradecemos profundamente al Ejército Nacional por hacer posible este sueño", expresó Lozano, en una mezcla de emoción y gratitud.
Al igual que este uniformado, otras 113 personas viajaron a San Andrés y 104 más lo hicieron a Cartagena, sumando un total de 217 beneficiados en esta iniciativa liderada por el Ejército Nacional, a través del Comando de Personal y ejecutada por la Dirección de Familia y Bienestar. Las familias disfrutaron de actividades diseñadas para su bienestar y esparcimiento. Para el sargento y su familia, cada momento fue especial, ya que era la primera vez que veían el mar, la emoción de los recorridos por la isla y la brisa acariciando sus rostros a bordo de un velero. Todo se convirtió en bonitos recuerdos.
Los planes de moral son más que un viaje; son un reconocimiento a la entrega y sacrificio de los soldados, un espacio donde ellos y sus familias pueden compartir, fortalecer sus lazos y sentirse valorados, honrando el sacrificio diario que demanda la carrera militar. Gracias a estos espacios, el Ejército Nacional continúa transformando vidas, demostrando que detrás de cada uniforme hay una familia que merece reconocimiento y momentos de felicidad.